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CarrefourDans le carrefour de ma vie, je me demande: June 25 ULTIMO MOMENTO!En el marco del conflicto gobierno v. campo, se acaba de instalar en la Plaza del Congreso la Carpa del Circo Rodas.
Ampliaremos. April 13 :Este espacio se encuentra en reposo indefinido. Por favor, retíresè. Gracias. Vuelva pronto! June 28 Paranoia. Capítulo 1: Ningún boludo.El señor Ordóñez se dio cuenta esa mañana de que nada era en su vida como antes lo había observado. La gente a su alrededor no eran simples extraños a los cuales él se cruzaba cada mañana, tarde y noche por la calle en su camino al laburo; a la panadería a comprar doscientos de bizcochos de hojaldre, no de pan; al quiosco por los puchos, Imparciales 100, no otro; a la pizzería a por una fugazza grande, nunca una fugazzeta. No. Todos (todos), aún sus anteriormente confiables compañeros de trabajo; esos con los cuales hacía todos los viernes la polla; todos; aún su siempre chata y predecible mujer, y sus tres hijos, los cara-de-nada; todos; aún la tía Julia, que siempre había sido su compinche, la que lo ayudaba cuando tenía quince a escaparse de casa para irse al cabarulo; todos, eran meras máscaras del complot. Porque el señor Ordóñez, despistado como era, esa mañana no se le había escapado los movimientos extraños que todos (todos) estaban realizando esa mañana, aún con lo despistado que era. Era tan, pero tan evidente que se traían algo entre manos que les dio asco. Y desde ese momento, cada movimiento, cada gesto, cada media palabra, el guiño de ojos de todos los días del vigilante de la puerta de la fábrica, la caricia en la espalda que Agustina, la secretaria de Speguzzini, de compras, le hacía y que siempre había tomado como claro indicio de que quería acostarse con él (y que, siempre se decía, el día que con María, su mujer, estuvieran mal, le iba a dar luz verde, porque " 'Agus' está muy buena"), el descuento (pensaba el señor Ordóñez) que el de la pizzería "La Inmortal" le hacía cada domingo en la fugazza - nunca fugazzeta -porque supuestamente era buen cliente, todo todo, era mentira. Estaban contra él y él finalmente se había dado cuenta, a pesar de lo despistado que era. Bronca. Bronca era lo que tenía, tanto el pelo se lo habían tomado, tanto hazmerreír sido había. Tanta bronca que no coordinaba ya el órden de las palabras en su cabeza. Bron-ca, así se lo dijo para ser más enfático. Es que el señor Ordóñez será tan despistado pero no le gusta que lo tomen por boludo, no señor. Y así, con bronca, se apuró a entrar a su oficina (un sucucho sin ventanas en mitad de la fábrica, en mitad de los ruidos, en mitad de su entrecejo) dejando a Jorgelópez con el saludo atragantado. Entró, si, entró con bronca, como una tromba en el sucucho y se sentó, a dejar fluir su bronca, como debe, con semblante enfático y en silencio. Silencio sepulcral, pensante. Pensante, concentrado, en sus próximos pasos. Pero al mismo tiempo ojeando los movimientos de todos a su alrededor, porque el señor Ordóñez será muy despistado, pero como boludo, no lo van a tomar. Ningún boludo. May 24 MiradasSe arregla el pelo, con la mirada baja, con destino al piso. A él le parece tan frágil, tan pequeña, pero no lo es. Ella levanta la mirada y cruza sus ojos, levemente, para volver a ver el suelo, para dejarlo queriendo más. Más, mucho más quiere él, y la mira fijamente, esperando el momento que sus miradas se crucen nuevamente. Hasta que ella finaliza su acicalamiento, y vuelve a la realidá. Lo mira, con la mirada deslucida, esos ojos opacos que brillan con fuerza. Y él se pierde, no sabe ya dónde está. Viaja por mundos apartes, dónde todo es más fácil. Y a la vuelta, ella está ahí, divertida por el espectáculo. Con una leve sonrisa. Y los ojos más hermosos que nunca. March 18 Sabés correr?Quiero correr. Pero no de cualquier modo. Mi mayor fantasía es la de correr por el aire, a gran altura: salir a correr desde el balcón de mi departamentucho y cruzar el Paraná a toda velocidà, por un anchísimo puente invisible. Correr y correr, hasta cansarme, sin cansarme; ver el río, dejar atrás los edificios, olvidarme de ellos y cuánto los quiero; cruzarme a los pájaros y darles el susto de sus vidas - no, seguramente el susto de sus vidas se los dará un avión o un helicóptero, no yo -; bajar lentamente hasta las islas, correr entre los yuyales, los juncos; encontrar ese descampado amplio y escondido. Tiene pastos altísimos, casi hasta mi pera, verdes como nada, y en el centro, atrayente, inconmesurable, eterno, hay un bosquecillo, donde se que se encuentra mi vida. Allí está la única mujer que me querrá en serio en mi vida, la única que me elegirá sólo con verme la primera vez, sin dudarlo. Ambos lo sabemos, y seremos felices por siempre, en un lugar que solo encontraremos una vez que nos hayamos encontrado nosotros. Pero hay un problema: no puedo correr por el aire. La razón del ¿por qué vivimos?Cuántas veces te daría el mundo? No es el aire, el agua, los nutrientes, NocheSigamos siendo locos.
Cortázar, 1980. Al cielo lo ilumina el refucilo, que a través de las ventanas de una casa en ruinas echa al mundo a rodar. Y un maniquí se convierte en fantasma; por un segundo, la imagen - momentánea de una empleada acomodando en ese negocio de ropa se desvanece en un objeto inerte. Ma pasa el colectivo, que llegará a casa antes que yo: los autos se son indiferentes, por azar es que no chocan, van en sus propios mundos ajenos unos a otros. El cordón de la vereda se curva en la esquina, su elipsis matemática se quiebra al fin en una forma ageométrica: sus hechores se rindieron a la imperfección. Que contrasta con la perfección y pulcritú opulenta del restorante, donde comen parejas maduras en vidas vacías a fuerza de abundancia, y parejas jóvenes, que juegan al amor maduro. Sus vidas son de un mundo separado, extraño, ajustado. Unos pasos más y entro en mi mundo, la calle oscura, ése es mi hogar, dónde me reciben los grillos con su cantar. |
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